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1913 - 2002
Una
historia de amor y trabajo
Cumple 89 años de
existencia la confitería "Europea" de la Ciudad de Cosquín. Sería un
hecho solo con ribetes comerciales, así como otras tantas empresas del
país, si la historia no se hubiera encargado de reservarle un lugar al
pionero y fundador: José María Villanueva.
Su vida es un simple
relato que refleja a tantos inmigrantes que forjaron el futuro y fueron
eslabones de progreso, el trabajo diario y la aventura de un nuevo país,
entre el polvo de la harina y el calor del horno.
De
"El Tremendo" a Cosquín
José enjugó las
lágrimas aferrándose fuertemente a la pasarela del barco en aquel 1910
que lo alejaba de su terruño español. Asturia y el poblado "El Tremendo"
quedan atrás con sus acantilados y el mar bravío que los castigaba,
América ya no sería solo sueño y esperanza: había dado el gran paso
hacia su destino.
Con el oficio de
panadero y confitero a cuestas ya en Buenos Aires el establecimiento
"Las Bellas Artes" le abrió las puertas, allí comenzaba a elaborarse por
primera vez en el país el tradicional pan dulce navideño. Corría por sus
venas sangre joven e inquieta, hace escala en Rosario un corto tiempo y
la capital cordobesa recibe sus esperanzas. Ya es el maestro confitero
en "El Plata" y "La Oriental".
Los ojos de María
Así llega 1913 amasando
cada día el pan y los sueños, esos sueños que 10 hacen subir al tren y
arribar a Cosquín. Una sola panadería, la de Magín Marqués, las
discusiones por su compra, la negativa y la decisión de partir
nuevamente.
No resultaba fácil:
cada siete días pasaba el tren entre estas montañas que tanto le
recordaban a Asturia. Menos fácil le fue resistirse a los ojos de María
que lo atraparon para siempre y lo decidieron a quedarse y trabajar para
Marqués, que ganó un maestro y un hijo en el arreglo: había encontrado
su lugar en este mundo.
Día tras día, amasijo
tras amasijo: nace la Panadería -Confitería la "Europea", otro eslabón
para los sueños del asturiano Villanueva. María lo premia con los hijos,
así José María, Eduardo y Juanita corretean por la cuadra entre
madrugones y trabajo.
En
jardinera y al trote
No eran fáciles los
tiempos, solo senderos y huellas entre los cerros. Alistar cada mañana
las jardineras ya puro trote el pan de Villanueva poblaba las mesas de
Tanti a Huerta Grande llevando su mensaje de vida. Luego vinieron los
caramelos, helados y turrones, las Navidades no estuvieron mas en
soledad con esos primeros pan dulces que hicieron historia
Tanta historia hicieron que don Muiño, apurando al
pingo de la jardinera y rumbo al hotel Edén de La Falda no podía
entender quien sería el destinatario de ese pan dulce gigantesco que
transportaba y por el cual Villa Nueva había trabajado tantas noches y
había recibido tantas recomendaciones. El gallego no salía de su asombro
cuando llegando a destino observó un lujoso carruaje, de donde bajaron
nada menos que los ¡¡Reyes de España!!
La
primera peña
folklórica
Pasó el tiempo y mucho
agua por el viejo río Cosquín. Ya no había reparto, las poblaciones
crecían y la jardinera dormitaba en el galpón mientras los retoños
crecían y Juanita Villanueva se desposaba con Saúl Castro. La sangre
nueva continuaba con la "Europea", ya convertida en confitería y el
tradicional té poblaba sus mesas en las tardecitas serranas.
Juanita y Saúl le
trajeron los nietos: María Rosa, Jorge y José, sin pensar siquiera que
la tradición perduraría inexorable. Llega 1961 y el suceso que marcaría
la ciudad para siempre: comienza el Festival Nacional del Folklore, ese
arrojo de cortar la ruta nacional en la plaza San Martín y echar a volar
las coplas y la poesía. ¿adónde dirigir los pasos y esperar el día
entre guitarra y canto? , así la "Europea" se convierte en la primera
peña, en el primer refugio de los amantes de la noche.
Un joven Jorge Cafrune,
un tímido Argentino Luna, el mito de Hernán Figueroa Reyes, palomas al
viento en los poemas de Cesar Perdiguero, Chito Cevallos, las payadas de
Arániz Arellanos, Cuyo con los Quilla Huasi, así todos y cada uno,
innumerables. Trabajo de sol a sol para los Villanueva y los Castro,
extraño destino el del asturiano: combinar las realidades con los sueños
de los hombres.
María Rosa, José y Jorge Castro
Los cruzamos cada día
por las calles coscoínas, María Rosa, José y Jorge Castro. El negocio
creció, a la "Europea" se le agregaron la Confitería "Munich" y la
parrilla "Río Cosquín", atravesando el puente carretero hacia el norte
de Punilla.
Son meras cuestiones
comerciales en este simple relato, como dice María Rosa: "es una
historia de amor ...", la del asturiano y el barco, la de José y María,
la de la jardinera y el pan dulce...
La confitería europea
tuvo su primera ubicación en la antigua casona de la calle Buenos Aires
730.Luego se traslado al local de la esquina de Buenos aires y rioja
hasta 1944, llegando a su lugar definitivo a la esquina opuesta, hoy
presidente Perón y Amadeo Sabattini, designada como la intersección
Jorge Cafrune.
El sueño cumple 89
años, que no es poco. |